Azotea a la Giralda
Sales a la calle y ahí está ella, siempre vestida de primavera, la Giralda. Esa es la gracia de este nuevo hotelito sevillano vecino de la catedral: es muy céntrico. Bueno... también la monumentalidad que exhibe en un recodo del barrio de Santa Cruz, obra de 1864, cuando los románticos ingleses se morían por pisar Sevilla y sus patios de azulejos. Un gran portón de madera tachonada por donde antes entraban los coches de caballos permanece como testigo impertérrito de aquellos días de vino y rosas, o de aguardiente y claveles prendidos en el ojal. La edad festiva se prolonga hoy al arrimo de una barra en plena calle hasta bien entrada la madrugada. En fines de semana, la bullanga no tiene lím (...)
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